¿Cómo traducir un vídeo de YouTube?

YouTube es una plataforma dedicada a compartir vídeos que recibe aproximadamente un tercio de todo el tráfico de Internet a nivel global. En consecuencia, ofrece grandes posibilidades de promoción a influencers, empresas y profesionales independientes de diversa índole. El objetivo de estos internautas es atraer a clientes potenciales, causando el mayor impacto posible con sus vídeos. Para conseguirlo, se dedican a divulgar contenidos de interés en YouTube.

No obstante, si deciden salirse del ámbito local, hay una barrera que se interpone entre ellos y su audiencia: el idioma. Por tanto, la traducción de contenidos web se ha convertido en un paso obligado para toda empresa o profesional que quiera generar oportunidades de negocio a nivel internacional, valiéndose del potencial de Internet.

En este texto vamos a ver cómo traducir un video de YouTube a distintos idiomas. La razón de hacerlo es sencilla: las probabilidades de generar sinergias de negocio se multiplican si se es capaz de llegar a la audiencia en su lengua materna.

¿Por qué se deben traducir los vídeos de YouTube?

En la era de la transformación digital, nadie duda de que tener presencia en Internet incrementa sensiblemente las probabilidades de captar clientes nuevos, fidelizar a los existentes y/o mejorar la imagen corporativa de una marca. Yendo tras este objetivo, es muy raro que haya entidades o profesionales freelance que no exploten al máximo las posibilidades de su página web o de sus perfiles en diversos medios sociales.

Como sugiere la introducción del artículo, YouTube es una de las plataformas con más actividad en todo el mundo: al otro lado de la pantalla hay casi un billón de usuarios. Por ese motivo, cualquier entendido en marketing digital se dará cuenta de que merece mucho la pena trasladar allí la batalla por las visitas, los call to action y los clicks.

Sin embargo, por muy bien que se haya realizado la segmentación del público objetivo, por mucho dinero que se invierta y por muy buenos que sean los contenidos que se creen y compartan, queda por resolver el reto del idioma. Este es un factor diferencial que podría condicionar el resultado de la mejor de las campañas.

¿Cómo traducir un vídeo del inglés al español en YouTube por medio de subtítulos?

Dado que YouTube es una plataforma propiedad de Google, es lógico pensar que se puede emplear el traductor automático más popular del mundo (Google Translate) para traducir directamente los subtítulos del vídeo sin necesidad de usar otras aplicaciones. Eso sí, para que el usuario pueda realizar esta acción, es indispensable que el creador de un determinado vídeo haya incorporado subtítulos en lengua original a lo largo del mismo.

En caso afirmativo, el usuario podrá activar los subtítulos del vídeo (desde la aplicación web, Android o iOS) y elegir en qué idioma desea visualizarlos. Al hacerlo, el resultado que obtendrá será una traducción realizada por el traductor de Google. Por esa razón, es probable que aparezcan textos que no sean totalmente coherentes y otros que, en cambio, puedan entenderse perfectamente. En cualquier caso, tal y como hemos afirmado anteriormente, todo dependerá de si el creador ha incorporado subtítulos originales a su vídeo o no.

El primer problema: el «teléfono escacharrado»

El primero de los obstáculos de este método de traducción de subtítulos es lo que se conoce coloquialmente como el “teléfono escacharrado”. Se trata de un efecto que se produce cuando el mensaje original pasa a través de uno o varios intermediarios y llega alterado, en mayor o menor medida, a su destinatario.

¿Y en qué se asemeja este fenómeno a la traducción automática de subtítulos? En que, si los subtítulos originales se han generado mediante reconocimiento de voz, el traductor de Google podría tener que enfrentarse a frases sin sentido (debido a su carácter oral) que ha dicho el emisor y/o a palabras que no es capaz de reconocer o interpretar correctamente. Dicho de otro modo: la fiabilidad de la traducción dependerá, en primera instancia, de la precisión del reconocimiento de voz.

De hecho, sería un milagro que, tras este flujo de información, los subtítulos traducidos coincidan con el discurso original del autor. El éxito a la hora de convertir la voz humana en texto condicionará sensiblemente la traducción final, y esto es algo que puede verse en cientos de miles de vídeos de YouTube cada día.

Llegados a este punto, lamentamos ser portadores de malas noticias: este método es el favorito de casi todos los creadores de contenido audiovisual por las mismas razones que popularizaron la traducción automática: es gratis y es inmediato. Por lo tanto, el resultado no tiene por qué ser bueno.

El segundo problema: la percepción de la audiencia

A pesar de sus inconvenientes, esta opción es un claro ejemplo del “hágalo usted mismo”. Google Translate es una herramienta gratuita y rápida, ya que no requiere contratar a ninguna agencia externa, ni es necesario esperar a que un traductor humano haga nada con el texto. Su enorme popularidad sugiere que muchísimos usuarios se conforman con el resultado que obtienen a través de ella, sea de calidad o no.

No obstante, es muy probable que esta solución se quede corta para las empresas o profesionales que deseen dar un paso más en sus estrategias de marketing digital. ¿Por qué? Porque la traducción automática se nota demasiado y puede afectar negativamente a la percepción que la marca o la empresa pretenda causar en el público objetivo.

Quizá los creadores de contenido defiendan este método, porque acostumbran a asumir que su mensaje acabará siendo entendido (total o parcialmente) por la audiencia. Asimismo, es normal que utilicen el inglés como idioma por defecto para los subtítulos originales de sus vídeos, ya que dan por hecho que quien vaya a visualizarlos tendrá un conocimiento mínimo de la principal lengua vehicular del mundo.

Aun así, no olvidemos que se sigue corriendo el riesgo de que cualquier parecido del mensaje traducido con el contenido original sea fruto de la coincidencia. Y, aunque esto no sucediera, el detalle de no haberse esforzado en trasladar los subtítulos a la lengua materna del público objetivo podría atenuar el impacto deseado. Obviamente, se echará en falta un matiz profesional que debería impregnar todos los contenidos de índole corporativa.

El traductor profesional de los subtítulos de los vídeos que se comparten en YouTube

Lo ideal sería contratar los servicios de una agencia de traducción profesional, dado que el traductor humano consigue profundizar en los textos e interpretarlos mejor que cualquier herramienta automática. Aunque las tecnologías basadas en la IA y el machine learning estén dotando a los programas de reconocimiento de voz de una precisión cada vez mayor, no siempre conviene dejar el resultado en manos de un software al que todavía le queda camino por recorrer.

Un traductor internacional con experiencia en distintas áreas de conocimiento sabrá detectar todos esos términos que los programas de reconocimiento de voz suelen pasar por alto o que no son capaces de entender de forma correcta. Y, evidentemente, cualquier traductor profesional podrá anticiparse a los fallos de la traducción automática para dotar de sentido al texto final, dando como resultado unos subtítulos legibles, coherentes y ajustados a la intención del creador del contenido.

Como solemos decir, la mejor solución para un resultado profesional en la traducción de subtítulos de vídeos es confiar el proyecto a un traductor de los que colaboran con una agencia como sanscrit.

Alejandro Gonzalez
info+alejandro@sanscrit.net

Es redactor de contenidos con una trayectoria multidisciplinar; sus conocimientos lingüísticos y su experiencia en Traducción, Tecnología y Marketing le permiten convertir las ideas a palabras con facilidad.