Traducción Jurada

La traducción jurada es un tipo de traducción especializada para los textos que requieren validez legal. La puede realizar solo un traductor acreditado y este tiene una denominación específica: traductor-intérprete jurado. Determinadas autoridades como ministerios, tribunales, notarios o consulados puede exigir una copia del documento original.

La traducción jurada consiste en trasladar textos jurídicos de una lengua a otra, dando fe del valor legal que estos tienen. El traductor profesional que se encarga de estos proyectos se denomina traductor jurado. Dicho profesional está debidamente acreditado en el ámbito internacional por los organismos propios de cada país para realizar su trabajo.

¿Qué es la traducción jurada u oficial?

Consiste en traducir documentos oficiales haciendo que conserven toda su validez jurídica, esto es, que sigan siendo admisibles por los organismos a los que van destinados. Normalmente tales organismos son entidades públicas o gubernamentales (estatales o locales), así como los tribunales de justicia.

El contenido de estos documentos puede ser de lo más variopinto ya que no están circunscritos exclusivamente al ámbito legal: hay muchos escritos con validez jurídica cuya temática nada tiene que ver con el mundo jurídico. Por consiguiente, no hay que confundir la traducción jurídica con la traducción jurada, ya que esta última engloba muchas más disciplinas.

Algunos de los ejemplos más comunes de traducción jurada son los siguientes documentos, necesarios para realizar multitud de trámites legales ante las autoridades:

  • Expedientes académicos.
  • Certificados médicos.
  • Poderes de representación.
  • Permisos de residencia.
  • Certificados de antecedentes penales.
  • Certificados de matrimonio, soltería o defunción.
  • Actas notariales.
  • Escrituras de constitución de una empresa.

También podemos encontrar ejemplos de traducción jurada en las pruebas que se aportan durante los procesos judiciales en el derecho internacional. Por ejemplo, un informe pericial traducido solo será válido ante un tribunal si ha sido traducido por un traductor jurado.

El perfil del traductor oficial o jurado

La traducción jurada constituye un caso peculiar de traducción profesional, ya que solo es posible conservar la validez jurídica de estas traducciones si han sido realizadas, firmadas y selladas por un traductor jurado. Este profesional de la traducción cumple, por lo tanto, una doble función:

  1. Traducir el documento del idioma de origen al idioma de destino.
  2. Certificar la plena validez jurídica del texto traducido.

Cabe destacar que no es necesario que el mismo traductor oficial complete ambas fases: cualquier traductor profesional no oficial puede traducir el documento, pero este no será válido sin la revisión y posterior rúbrica de un traductor jurado.

Para que un traductor internacional pueda desempeñar la función de traductor jurado, debe estar debidamente acreditado por las autoridades de cada país. En concreto, la normativa que regula la traducción jurada en España se encuentra en el Real Decreto 2555/1977, de 27 de agosto.

Según este reglamento, los traductores jurados que operan en nuestro territorio deben:

  • Tener la mayoría de edad legal en España.
  • Tener la nacionalidad española o de algún Estado miembro de la Unión Europea.
  • Poseer un título universitario (licenciatura, diplomatura o grado).
  • Aprobar un examen convocado por la Oficina de Interpretación de Lenguas, un organismo dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación (MAEC).

Una vez que el traductor cuenta con esta acreditación, pasa a incorporarse a un directorio de traductores jurados que está disponible en el sitio web del MAEC. Tanto una agencia de traducción como un cliente interesado pueden consultar esta lista y elegir al traductor oficial que deseen.

Este es el perfil del traductor jurado que colabora con una agencia como sanscrit: un traductor oficial debidamente acreditado y que da fe del valor legal de los documentos traducidos.