La evolución de las especies: digitalización en tiempos de crisis

Toda empresa que pretenda evolucionar debe estar en permanente proceso de transformación y mejora. Pero es en tiempos de crisis cuando estos procesos se aceleran y se deben tomar decisiones resolutivas que aseguren la actividad y la resiliencia de la organización. La evolución de la tecnología y de los modelos de gestión corporativa han perfilado nuevas formas de hacer y de pensar en el mundo económico global. Las sociedades y los sistemas tienden a homogeneizarse en aras de una mayor fluidez en el intercambio de datos, bienes y servicios.

En este complejo contexto la empresa local evoluciona y trasciende su ámbito físico natural, no ya solo por filosofía de trabajo sino por pura necesidad. Y si, además, nos vemos inmersos en una época convulsa como la actual, con pandemia incluida, la necesidad se convierte en obligación.

El arma imprescindible para combatir en esta guerra es, sin duda, la digitalización, el uso intensivo de todas aquellas herramientas TIC que la ciencia ha puesto en nuestras manos. La empresa debe asegurarse que su estructura cuenta con los sistemas necesarios y actualizados para llevar a cabo su actividad: sistemas operativos, terminales y dispositivos, redes y plataformas, comunicación promocional on line, uso eficaz de redes sociales, canales de venta on line, teletrabajo, etc. No se trata solo de ser competitivos sino de asegurar la supervivencia empresarial en un entorno donde la adaptación es fundamental para seguir siendo un miembro activo del mercado. La empresa del S.XXI ofrece sus servicios al mundo entero y, aunque tenga una vocación localista por filosofía, también precisa de la digitalización para optimizar su rendimiento. La difusión de sus productos y servicios, que durante el S.XX fue mayoritariamente offline, física, ha pasado a combinarse con la difusión online en estrategias transmedia que buscan la máxima eficacia mediante acciones con resultados cuantificables. Por tanto, es imprescindible invertir en una digitalización inteligente que sea diseñada e implementada con el objetivo de sacar el máximo provecho de las potencialidades de cada empresa. No es lo mismo digitalizar una empresa artesanal que una empresa dedicada a los eventos o al fresado de acero, los perfiles son variados y las soluciones distintas.

Llegados a este punto es fundamental no olvidarnos del otro componente indispensable en la ecuación: el factor humano. La creación de un equipo humano sólido, motivado y resiliente pasa por un uso racional de las tecnologías puestas a su disposición y por la puesta en práctica de una inteligencia emocional corporativa que asegure una cohesión interna imprescindible para el éxito y la permanencia de la empresa.

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