Lengua vs. dialecto (I): características y diferencias

Lengua vs. dialecto (I): características y diferencias

¿Sabrías definir qué es una lengua o idioma y qué es un dialecto? ¿Podrías explicar las diferencias entre ellos?

A pesar de que son los lingüistas y los profesionales de la traducción quienes mejor conocen estos dos conceptos, lo cierto es que todos nosotros los hemos escuchado o utilizado en numerosas ocasiones en nuestra vida cotidiana. Sin embargo… ¿somos realmente capaces de distinguir una lengua de un dialecto? En la actualidad, la línea que los separa se está volviendo cada vez más difusa, debido a que estos conceptos lingüísticos se ven profundamente influidos por la política y la cultura.

Los idiomas y los dialectos poseen una serie de características básicas propias que nos permiten definirlos y diferenciarlos entre sí en líneas generales.

No obstante, tanto los idiomas, como los dialectos poseen una serie de características básicas propias que nos permiten definirlos y diferenciarlos entre sí en líneas generales. ¡Vamos a verlos!

  1. Idioma
  • Es una forma de comunicación que emplea una comunidad de hablantes determinada. No obstante, los idiomas no siempre se dividen por países.
  • Existen múltiples lenguas en todo el mundo. Aquellas que proceden de una misma familia presentan similitudes entre sí y son mutuamente inteligibles.
  • Un mismo idioma tiene diversos dialectos.
  • Se materializa de dos formas: oral y escrita.
  • Posee una forma estandarizada que puede ser tanto oral, como escrita y que se conoce popularmente como el estándar o la variedad estándar de una lengua.
  • Dispone de una serie de normas lingüísticas (gramaticales, léxicas y ortográficas) que los hablantes han de cumplir. Estas normas permiten a las academias de la lengua y a los diccionarios regular el uso del idioma, es decir, determinar qué es correcto y qué no.
  1. Dialecto
  • Es la variedad específica de una lengua que utiliza un grupo de hablantes pertenecientes a un área geográfica concreta. Por tanto, un dialecto procede de un idioma.
  • No posee unas normas establecidas.
    • Excepción: hay diversos dialectos que sí que presentan una serie de características propias (un léxico, expresiones y construcciones gramaticales determinadas). Se trata de normas que los hablantes cumplen al hablar y/o escribir. Un buen ejemplo de este tipo de dialectos son el valenciano, el mallorquín, el inglés británico o el americano, entre otros. Tanto el valenciano, como el inglés británico y el americano disponen de diccionarios que regulan su uso, a pesar de ser variedades procedentes del catalán y del inglés, respectivamente.
  • Por lo normal, no presenta una variedad estándar.
    • Excepción: Tal y como se describe en el caso anterior, las características propias de un dialecto dan lugar a unas normas a través de las que se puede crear una versión estándar de un determinado dialecto.
  • Habitualmente, solo se materializa de forma oral. Para escribir textos de carácter formal, los hablantes de un dialecto suelen emplear el estándar del idioma del que procede su variedad lingüística.
    • Excepción: Podemos hallar textos que se han escrito en un dialecto concreto (normalmente, en su versión estándar, si es que la tienen). Par saberlo, sólo tenemos que observar si dichos escritos presentan las características lingüísticas propias de esa variedad dialectal determinada.
  • Las diferencias culturales dan lugar a dialectos diversos. Muchos de ellos, pueden presentar similitudes entre sí, en caso de que procedan de culturas o idiomas semejantes, o bien de una misma lengua. No obstante, es importante destacar que hay ciertos dialectos que han evolucionado mucho y de forma muy regional a lo largo del tiempo. Por ello, muestran grandes diferencias con respecto a sus hermanos o al idioma del que proceden. Puede ser que, algún día, un dialecto sea tan diferente de su lengua madre que se convierta en un idioma, tal y como ya ocurrió en el pasado con el latín y el español.

En resumidas cuentas, lo que distingue un idioma de un dialecto, por lo general, es que el primero posee normas escritas que le confieren corrección gramatical y a partir de las cuales es posible extraer un estándar. Además, existen academias de la lengua y diccionarios que indican cómo se ha de emplear correctamente el estándar de una lengua. Por el contrario, un dialecto carece de normas escritas y estándar, así como de instituciones o diccionarios que regulen su uso, pues es de carácter eminentemente oral. No obstante, hemos podido ver que esto no siempre es así.

Es complicado diferenciar un idioma de un dialecto, pues sus características definitorias presentan excepciones relevantes. En consecuencia, hay todo un debate abierto sobre este tema en el que confluyen asuntos lingüísticos, culturales y políticos diversos y muy importantes.

En la actualidad, es complicado diferenciar un idioma de un dialecto, pues, tal y como se expresa en los dos listados presentados, las características definitorias de cada concepto presentan excepciones relevantes. En consecuencia, hoy en día hay todo un debate abierto sobre este tema en el que confluyen asuntos lingüísticos, culturales y políticos diversos que es importante tener en cuenta para ofrecer una definición acertada de lengua y dialecto.

¿Existe algún dialecto que debería ser un idioma ante la ley? Muchos creen que el gobierno tendría que concederle el estatus de lengua a su dialecto natal, dado que presenta ciertos rasgos propios de este, es significativamente distinto a la lengua de la que procede, o bien, es la herramienta que, desde un punto de vista cultural y político, les permite distinguirse como una cultura o pueblo diferente a aquel que emplea el idioma oficial de una nación.

Un gran número de hablantes considera que un dialecto está supeditado a su lengua madre o al idioma oficial de un país y que, por ello, no solo goza de menos prestigio social, sino que su uso queda relegado un segundo plano, eclipsado en contextos formales por el uso mayoritario de una de las mencionadas lenguas. Por ello, hay que defender el uso del dialecto con todos los medios disponibles (educación, política, tradiciones, territorio de origen, etc.) e igualarlo al idioma o, incluso, priorizarlo sobre este.

Otros sin embargo, no piensan del mismo modo. Defienden que aquella variedad lingüística que hablan es un dialecto y no tienen problema en emplear el estándar para comunicarse de forma oral o escrita en otros contextos más allá del familiar, informal o regional. Lo importante para ellos, como en el caso anterior, es que su dialecto no desaparezca en favor de su lengua de origen o del idioma nacional. Es necesario que se defienda por medio de la ley y la educación para que perviva a lo largo del tiempo. Sin embargo, no es necesario que, para lograr este objetivo, adquiera el nivel de idioma o se anteponga a este.

Hay múltiples opiniones y todas ellas son igual de lícitas. ¡El debate está sobre la mesa!

María Soria
info+msoria@sanscrit.net

Es filóloga inglesa, editora y traductora inglés-español. Apasionada de la escritura, tiene amplios conocimientos en corrección de textos en español y traducción literaria, humanística y jurídica. Ha traducido y autopublicado en Amazon varios relatos breves. En sanscrit, se ocupa del marketing.