Traducción jurídico-médica: los retos de la traducción híbrida

Al tratar de delimitar los campos de especialización existentes en la traducción profesional, nos encontramos cada vez con más casos de traducción híbrida, que es aquella donde se conjugan dos o más especialidades distintas. Esta realidad es más frecuente de lo que cabe suponer, ya que rara vez un documento queda circunscrito a un único ámbito.

Las características inherentes al comercio o al derecho internacional dibujan un escenario en el que los campos de especialidad ya no son estancos, por lo que conviene dar un enfoque multidisciplinar a los proyectos. Esta realidad contrasta con la tradicional asunción de que un traductor profesional se ha de ceñir a un único campo de especialización.

En este contexto merece la pena analizar la sinergia de especialidades que se da en la traducción jurídico-médica a tenor de dos factores: los sensibles puntos de convergencia de ambas especialidades y, paralelamente, la gran diferencia en el perfil de ambos tipos de traductores.

Particularidades de la traducción jurídica

A nivel lingüístico, el lenguaje jurídico está plagado de términos polisémicos, arcaísmos, extranjerismos y fórmulas fijas. Asimismo, es importante destacar que muchas de estas construcciones carecen de significado fuera del ámbito legal.

Por otro lado, no olvidemos que el traductor, además de conocer profundamente la terminología, debe estar muy familiarizado con los distintos sistemas jurídicos de cada país y realizar un ejercicio de derecho comparado entre textos pertenecientes a corrientes diferentes (por ejemplo, entre el derecho romano-germánico y el derecho anglosajón).

Particularidades de la traducción médica

El médico, por su parte, constituye un lenguaje de especialidad muy diferente a la lengua común, dado que sus fines son totalmente informativos, didácticos y comunicativos. Este lenguaje, por lo tanto, se distingue por su veracidad, precisión y claridad.

Además, la lengua propia del ámbito médico se caracteriza por el uso frecuente de latinismos, la abundancia de la voz pasiva, la predilección por construcciones cortas con una gramática muy clara y la existencia de una gran cantidad de estrictas normas y protocolos de estilo que se han de cumplir.

¿Qué son los textos jurídico-médicos?

Como se infiere lógicamente, un texto jurídico-médico es aquel que combina ambos campos de especialización. Pero ¿qué tipos de textos responden a esta descripción?

  • Textos normativos emitidos por las autoridades, como reglamentos, leyes o decretos destinados a regular aspectos de la medicina.
  • Textos judiciales sobre temática médica propias del ámbito de las relaciones entre particulares, la Administración y los órganos judiciales, como demandas, sentencias, o autos sobre incapacitación, prestación de asistencia sanitaria o responsabilidad de productos farmacéuticos.
  • Acuerdos de voluntades o contratos entendidos como instrumentos legales que expresan actos jurídicos o acuerdos entre varias partes, como contratos de servicios médicos, de ensayo clínico o de seguro (accidente, vida, enfermedad…).
  • Declaraciones unilaterales de voluntad surgidas de la relación entre médicos y pacientes, cuyo objetivo es evitar conflictos, defender los derechos de unos y otros, así como proteger a los servicios sanitarios de posibles reclamaciones. Por ejemplo, un testamento vital, una declaración de donación de órganos, un consentimiento informado o las voluntades anticipadas.
  • Textos administrativos que requieren de la intervención de un médico, es decir, que utilizan los doctores en sus relaciones profesionales con las autoridades, los organismos públicos que dependen de ellas, las instituciones privadas o las personas. Por ejemplo, las historias clínicas o los certificados de salud de los pacientes.

¿Cómo se traducen los textos híbridos jurídico-médicos?

Un análisis de los tipos de documentos que conforman esta especialidad mixta, así como una comparativa entre las dos disciplinas tan distantes que la componen, plantea una pregunta con mucho sentido (que también nos hacemos a menudo dentro de la agencia de traducción): ¿Quién debe traducir un texto jurídico-médico: un traductor jurídico o un traductor médico?

La respuesta hay que buscarla precisamente en el contenido de cada tipo de documento y no apresurarse a catalogarlo sin antes haberlo analizado a fondo. Obviamente, ni un traductor jurídico tiene por qué conocer el lenguaje médico, ni un traductor médico tiene por qué tener nociones ni de derecho internacional ni de lenguaje legal.

Es comprensible que los textos normativos, los textos judiciales y los acuerdos de voluntades o contratos sean responsabilidad íntegra de un traductor jurídico, dada la densidad residual de términos exclusivos del campo de la medicina contenidos en tales documentos.

Sin embargo, no ocurre lo mismo con los consentimientos informados, las historias clínicas o los certificados de salud. La traducción de los términos legales presentes en estos documentos no representa un hándicap especial para una agencia o traductor profesional familiarizado con el lenguaje médico, si bien harán falta nociones de derecho internacional para establecer una debida comparación entre el sistema jurídico al que se adscribe el texto original y aquel al que pertenece la traducción.

Las traducciones híbridas no son nada nuevo: en realidad, en nuestro día a día nos encontramos con multitud de documentos que combinan varias disciplinas. Conscientes de ello, las agencias de traducción nos esforzamos en encontrar traductores que, aunque no tengan por qué dominar más de un campo de especialización, sean capaces de enfrentarse a proyectos híbridos garantizando un acabado profesional de la máxima calidad. Unos traductores como aquellos que colaboran habitualmente con una empresa como sanscrit.

Alejandro Gonzalez
info+alejandro@sanscrit.net

Es redactor de contenidos con una trayectoria multidisciplinar; sus conocimientos lingüísticos y su experiencia en Traducción, Tecnología y Marketing le permiten convertir las ideas a palabras con facilidad. LinkedIn