¿Doblaje o subtítulos? Dos opciones de película

Aunque el doblaje haya sido la forma de traducir productos audiovisuales más empleada tradicionalmente en España, otra opción ha cobrado fuerza y relevancia, la subtitulación. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de cada una?

¿Cuántas veces hemos quedado con alguna amistad para ir a ver una película y nos hemos visto en la obligación de advertirle que es una proyección en versión original subtitulada (VOSE)? Porque, reconozcámoslo, no todo el mundo disfruta de la misma manera cuando va al cine y se encuentra con esa situación. También en casa, y con cada vez más poder de elección gracias a las plataformas digitales, se nos plantea la discusión familiar de si ver esa serie o película en versión original subtitulada, o bien doblada al español.

España es un país con poca cultura de visionado en versión original subtitulada. Todo se remonta a la época de la posguerra y a la censura que se impuso sobre todas las obras que procedían del extranjero.

España es un país con poca cultura de visionado en versión original subtitulada. Todo se remonta a la época de la posguerra y a la censura que solía rondar a todas las obras que procedían del extranjero, especialmente de EE. UU. En aquella época se potenció el doblaje, dado que permitía controlar el mensaje, tanto en forma como en fondo, que una película transmitía al público y, además, facilitaba al lector la comprensión inmediata del contenido que estaba viendo. La afortunada consecuencia de ello fue que se consolidó en el país una de las mejores escuelas de actores de doblaje de toda Europa, con voces míticas que nos han acompañado durante décadas y cuyo buen hacer continúa hoy con nuevas hornadas de profesionales. Aún resuena en nuestras cabezas la voz de Arsenio Corsellas doblando a Sean Connery, Kirk Douglas, Burt Lancaster, Richard Burton o Rock Hudson, entre otros muchos. Tampoco podemos olvidar la inconfundible voz de Constantino Romero, que ha doblado a un sinfín de personajes, como Darth Vader. Suya es la célebre frase ‹‹Luke, yo soy tu padre›› que todos hemos repetido en alguna ocasión impostando la forma de hablar del legendario villano de La guerra de las galaxias.

Tanto en el doblaje, como en la subtitulación, el rigor y el exhaustivo conocimiento del idioma nativo son esenciales.

Sin embargo, el doblaje no solo facilitaba la comprensión del contenido de una película por parte del espectador y permitía que España asimilara nociones culturales extranjeras, sino que también propiciaba la pérdida del sentido original que el autor le había conferido a su obra. Por supuesto la censura jugó un papel determinante en el pasado, llegando a crear situaciones realmente esperpénticas en las que los personajes establecían entre sí relaciones que nada tenían que ver con el argumento real. Un espectacular ejemplo de ello fue Mogambo, donde la censura convirtió sin querer un adulterio en un incesto. Sin embargo,  en la actualidad, el problema es de cariz básicamente cultural e intelectual. En consecuencia,  la subtitulación ha ganado adeptos, ya que permite mostrar el significado verdadero del contenido en versión original. Con respecto a la producción, es evidente que la subtitulación es una alternativa más económica que el doblaje, puesto que prescinde de actores de voz y ediciones complejas. Sin embargo,  exige un trabajo serio y profesional, así como un buen conocimiento del idioma y la cultura de la que se nutre la película para evitar literalidades que pueden malograr el sentido de una frase. En cualquier caso, el rigor y el exhaustivo conocimiento del idioma nativo son esenciales para que, sea cual sea la decisión, doblaje o subtitulación, el resultado sea tan placentero como profesional.

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