Traducciones jurídicas y juradas, diferentes pero esenciales

Las declaraciones de Puigdemont sobre el fallo en la demanda al juez Llarena esclarecen la importancia de una buena traducción jurídica y sus diferencias con respecto a la traducción jurada.

‹‹Puigdemont achaca a “un error del traductor” el fallo en la demanda a Llarena››. Este titular de prensa fue uno de los muchos que se pudieron leer en agosto de 2018 en el fragor de la batalla jurídica que ha rodeado el procés catalán. En el centro del debate se encuentra una demanda contra un juez español por unas declaraciones suyas refiriéndose a los políticos catalanes encausados en España que, según lo traducido al francés, podía indicar una falta de imparcialidad por parte del magistrado. El revuelo se originó cuando un profesor francés, hablante nativo de español, puso al descubierto la poca concordancia entre las declaraciones grabadas en vídeo y las recogidas en la demanda civil, motivo por el cual podía deducirse que dicha demanda no tenía base legal.

No por ser más llamativo, este caso deja de ser uno de tantos ejemplos de la extrema importancia y complejidad de las traducciones vinculadas a temas jurídicos. Sin embargo, también pone sobre la mesa una cuestión que a muchas personas les puede confundir: la diferencia entre traducción jurídica y traducción jurada.

La empresa de traducción ha de contar con personas expertas en el ámbito jurídico que interpreten adecuadamente los términos de cada documento jurídico y que conozcan el sistema legal y contexto nativo de los países e idiomas implicados.

Vayamos por partes. Con respecto al primer tema es evidente que, a la hora de implicarse en traducciones relacionadas con asuntos legales, es fundamental conocer a fondo el sistema legal y el contexto nativo de los países e idiomas implicados. La exactitud en la traducción de cada término no solo debe ser el resultado de un amplio conocimiento del idioma, sino también de las abstracciones conceptuales que se utilizan en cada país para otorgar significado a cada expresión legal. Si bien es cierto que las directivas europeas tienden a armonizar leyes, cada país conserva especificidades en términos y conceptos jurídicos que hacen la tarea ardua y compleja. Es importante que, en estos casos, la empresa de traducción cuente con personas expertas en el ámbito jurídico que interpreten adecuadamente los términos de cada documento legal.

La traducción jurada es aquella que certifica que la traducción de un documento jurídico se mantiene fiel al contenido del escrito original y que, por lo tanto, tiene validez legal.

En cuanto al segundo punto, una cosa es la traducción jurídica, que es la que hemos venido comentando, y otra la traducción jurada. Esta última es aquella que certifica que la traducción de un documento jurídico se mantiene fiel al contenido del escrito original y que, por lo tanto, tiene efecto y validez legal. La función del traductor jurado es muy similar a la del notario, pues ambos avalan la validez de los documentos con los que trabajan por medio de su sello o firma. Además, el traductor jurado está certificado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y, en consecuencia, puede traducir documentos de cualquier tipo, sean jurídicos o no.

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