¿Entiendes con facilidad otro idioma? Puede que no sea una simple coincidencia

Las lenguas mutuamente inteligibles nos permiten comunicarnos con personas que no hablan nuestro idioma.

¿En cuántas ocasiones habremos oído de labios de un foráneo alguna palabra, sonido o expresión que no solo nos resulta extrañamente familiar, sino que, además, hemos entendido sin demasiada dificultad? Muchas veces, esto no se debe a una curiosa coincidencia. Por el contrario, puede indicar que estamos ante interlocutores que hablan lenguas inteligibles entre ellas. Tenemos ejemplos muy claros y próximos en nuestra geografía peninsular: no le resulta excesivamente complicado a un portugués entenderse con un asturiano, ni a un catalán con un habitante del Rosellón francés. Si buscamos ejemplos más lejanos nos podemos desplazar a Noruega y ser testigos de cómo un visitante danés produce frases comprensibles para un residente de Oslo, o comprobar que un polaco y un checo no necesitan recurrir al comodín del inglés para entenderse.

Los idiomas que provienen de la misma familia de lenguas son mutuamente inteligibles. A un portugués no le resulta complicado entenderse con un asturiano, ni a un catalán con un habitante del Rosellón francés.

Las lenguas denominadas mutuamente inteligibles son aquellas que, en un momento dado de su evolución, compartieron raíces comunes. Los idiomas que provienen de la misma familia de lenguas (románicas, germánicas, nórdicas, eslavas, etc.) son mutuamente inteligibles, pues reúnen una serie de elementos que, sumados a otras variables como el contexto, la educación y la habilidad de los interlocutores, hacen posible que los hablantes puedan entenderse entre sí a pesar de no tener conocimientos previos en aquella lengua que no les es propia.

Gerard Tolosa
gtolosa@sanscrit.net

Experto en informática. Su experiencia profesional se ha centrado en la comunicación, la docencia, los equipos informáticos y la asesoría. En sanscrit desarrolla su formación especializada en redes. LinkedIn | Twitter