La ONU: traduciendo se entiende la gente

Los expertos en idiomas de la ONU, especialmente los intérpretes, desempeñan un papel fundamental como mediadores lingüísticos y culturales entre los 193 estados miembros de esta importante y conocida organización internacional.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) nació el 24 de octubre de 1945 en San Francisco, California. Aquel día, los representantes de 50 países se reunieron en la ciudad del Golden Gate para crear un foro en el que pudieran participar y hablar entre ellos con el fin de preservar la paz y la seguridad mundiales. Desde entonces, la ONU ha sido el ágora en el que se han tratado las grandes cuestiones que afectaban, y afectan aún, al planeta entero: la pobreza, el hambre, los conflictos militares, el reto climático, el analfabetismo, los derechos humanos… Todos ellos son asuntos fundamentales en los que el entendimiento entre países de culturas muy diferentes es esencial para lograr unos determinados objetivos. En esta ardua tarea desempeñan un papel fundamental los profesionales lingüísticos de la Organización. La complejidad que implica desarrollar una sesión plenaria en la que los representantes de los 193 estados miembros actuales están escuchando atentamente cada palabra del orador de turno en una de las lenguas oficiales de la ONU, nos demuestra la importancia de dichos especialistas.

El personal lingüístico de la ONU está compuesto por diversas categorías profesionales: intérpretes, traductores, redactores, editores, terminólogos, auxiliares referencistas y preparadores de originales, correctores de pruebas y editores de producción… Los miembros de este amplio universo, que está formado por profesiones relacionadas con idiomas de procedencias muy diversas, crean una comunidad multilingüe de una diversidad excepcional.

Los intérpretes de la ONU han de poseer amplios conocimientos sobre asuntos mundiales y los temas de la Organización. También deben conocer el vocabulario especial y uno o dos idiomas oficiales de la institución, así como adaptarse al estilo y velocidad de cada orador sin perder de vista el contexto cultural.

De entre todos los especialistas en idiomas con los que cuenta la ONU, los intérpretes son los más conocidos por el gran público. No en vano han llegado a ser protagonistas de novelas y películas de intriga, como La intérprete (2005), protagonizada por Nicole Kidman. Los intérpretes traducen simultáneamente las palabras de los oradores, que pueden hablar en cualquiera de los seis idiomas oficiales de la ONU (árabe, chino, español, francés, inglés y ruso), a los otros cinco idiomas. Estos profesionales deben poseer amplios conocimientos sobre asuntos mundiales, así como sobre los temas y procesos de la Organización. También deben conocer el vocabulario especial de la ONU y tener un alto nivel de uno o dos de sus idiomas oficiales, dominar los distintos acentos y adaptarse a las diferentes velocidades y estilos de cada orador sin perder de vista el contexto cultural.

Las pruebas a las que se han de someter los aspirantes que quieran trabajar en la ONU son muy rigurosas. Por ejemplo, para el puesto de intérprete, se suelen celebrar concursos cada dos o tres años en cada idioma oficial. Los aspirantes deben demostrar toda una serie de aptitudes lingüísticas, tales como: excelente comprensión pasiva de dos lenguas de partida (uno o dos idiomas oficiales), precisión y corrección gramatical al interpretar a la lengua meta, capacidad para construir oraciones completas, conocimiento del estilo y el registro adecuados, capacidad para seguir un ritmo rápido de habla, edición inteligente de palabras y frases redundantes, capacidad para interpretar fragmentos difíciles o densos y, por último, una buena dicción y un discurso fluido.

Las pruebas de acceso para convertirse en profesional lingüístico de la ONU son muy rigurosas. El examen para ser intérprete consta de dos partes: una traducción simultánea de 3 discursos en dos idiomas diferentes y una entrevista en la que se analizará la competencia lingüística de los candidatos.

Una prueba de acceso se compone de dos partes. La primera puede consistir, por ejemplo, en efectuar una traducción simultánea online al inglés de unas grabaciones que contienen 3 discursos en francés (con una duración de, aproximadamente, 8-10 minutos cada uno). A continuación, se repite esta prueba, pero teniendo como idioma fuente el ruso. Solo aquellos candidatos que superen esta fase optarán a la segunda parte de las pruebas de acceso: una entrevista en la que se dirimirá la competencia lingüística del candidato.

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