10 consejos para ahorrar tiempo y dinero al contratar traducciones

Contratar traducciones puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza si se cuenta con poco margen de tiempo y un presupuesto reducido. En este caso, la mejor solución es solicitar los servicios de un traductor profesional que haga su trabajo por un precio razonable y sin perder calidad en los resultados.

¿Cómo ahorrar tiempo y dinero con un traductor profesional?

Al momento de buscar el profesional adecuado para realizar una traducción, lo mejor es considerar los siguientes aspectos:

  1. La lengua materna del traductor debe ser la de destino

En primer lugar, se debe considerar la combinación de lenguas de la traducción: original y de destino. Luego, en base a esto, seleccionar un traductor cuya lengua materna sea aquella en la que se necesita traducir el texto.

De esta manera, el resultado será el esperado. Es decir, una traducción correcta con un estilo natural como si en lugar de una traducción se tratase del original mismo.

Ahora bien, de no ser posible contar con un traductor nativo, es recomendable solicitar que trabaje junto a un colaborador nativo del idioma de destino para que posteriormente revise el escrito.

Tener en cuenta esta recomendación garantiza:

  • Obtener una traducción de calidad.
  • Conservar la esencia del mensaje original y la naturalidad con la que se expresan los hablantes de la lengua de destino.
  • Reducir la posibilidad de errores absurdos que pueden acarrear costes innecesarios.

 

  1. El traductor debe ser especializado en el sector

Una traducción de calidad no depende solo de una correcta comprensión del contenido. Por el contrario, requiere de una serie de conocimientos y competencias por parte del traductor profesional como son:

  • Identificar y respetar el tipo de texto y la intención con que fue creado el original.
  • Ser experto en el tema del que trata el texto a traducir.
  • Conocer la cultura y el contexto que influyen en los destinatarios de la traducción.
  • Conservar la eficacia del mensaje original.
  • Utilizar la terminología y los tecnicismos de forma adecuada.

En definitiva, contar con un traductor especializado en el sector garantiza que tenga sólidos conocimientos sobre el tema. Así, la traducción estará disponible en un menor plazo y la relación calidad-precio resultará más rentable.

  1. Terminar el texto original antes de encargar la traducción

Muchas veces la ansiedad no es buena consejera y se quiere comenzar con la traducción en base a un borrador. Sin embargo, no es recomendable realizar cambios en un documento que ya se encuentra en proceso de traducción por dos razones:

  1. Pagar innecesariamente por fragmentos traducidos que posiblemente después se modifiquen o eliminen del original.
  2. Extender el plazo de entrega al tener que revisar y corregir los cambios que se vayan produciendo.

Por eso, se recomienda planificar muy bien cuál es el texto o las partes del texto que se necesita traducir y concluir definitivamente el original antes de encargar la traducción. Esto no quiere decir que no sea posible equivocarse o rectificarse de ser necesario. Simplemente, es mejor prevenir.

 

  1. Informarse sobre los requerimientos

Este aspecto se da especialmente en el caso de traducciones juradas donde es necesario informarse previamente con la entidad receptora de la traducción sobre los requisitos y trámites que se deben cumplimentar. 

Esto es importante, ya que saltarse alguno de los pasos del proceso burocrático puede llevar a que el documento ya traducido no sea aceptado y se deba comenzar nuevamente ocasionando más gastos y demandando más tiempo.

  1. Planificar los tiempos

El traductor requiere de tiempo y concentración para trasladar los contenidos íntegramente y sin errores. Por eso, es mejor planificar con antelación para que el encargo sea más rentable en términos de calidad-plazo-precio.

  1. Proporcionar documentos en formatos editables

El formato de un archivo puede hacer que el pedido sea sustancialmente más caro. Generalmente, los archivos PDF, Excel o PPT suponen una dificultad añadida y más tiempo en el proceso de producción. Por eso, es beneficioso facilitar los documentos en un formato editable.

  1. Comunicarse con el traductor

Es necesario preguntar todas las dudas al traductor y comentar todos los detalles que se estimen oportunos. No se debe dar nada por supuesto. Por ejemplo, se debe conversar sobre cuál es el objetivo del texto a traducir o quiénes serán sus lectores finales, ya que aspectos como estos influyen en el estilo o la variante lingüística del idioma a usar en la traducción.

En esta línea, es beneficioso:

  • Comunicar previamente las instrucciones precisas del encargo.
  • Proporcionar glosarios o documentación relacionada si se quiere que el traductor siga un estilo determinado.
  • Responder a las preguntas del traductor para aclarar todas las dudas que surjan durante el proceso de traducción.
  • Mostrar buena disposición en brindar toda la información necesaria.

 

  1. Solicitar una revisión externa

Contar con un servicio de revisión externa significa tener la mirada de un segundo profesional sobre el trabajo ya terminado. Si bien algunos traductores lo contemplan en sus servicios debe consultarse antes de ser contratado.

El control de calidad es una de las fases más importantes en cualquier trabajo de traducción. Pues, el enfoque fresco del revisor permite detectar pequeños detalles que se le hayan podido escapar al traductor. Así, la revisión contribuye a unificar el estilo y hacer que el texto final sea coherente y de mayor calidad.

  1. Sacar provecho del servicio postventa

La revisión es un servicio diferente al de la propia traducción y tiene un coste adicional. Sin embargo, las revisiones y mejoras que se soliciten inmediatamente después de recibir el encargo deben ser gratuitas en base al concepto de servicio postventa.

Generalmente, los traductores conceden unos días para hacer reclamos en caso de que algo no esté como se esperaba y se quieran realizar cambios. Pero, si se deja pasar demasiado tiempo, este servicio pasará a ser de pago porque se considera como un pedido independiente del anterior.

¿Qué se recomienda en este caso? La respuesta es sencilla: revisar la traducción ya finalizada inmediatamente después de ser recibida. 

  1. Recurrir al mismo traductor

Si la traducción es una necesidad recurrente es beneficioso contratar a un profesional cuyo trabajo ya se conoce y en el cual se confía. Esto evita:

  • Perder tiempo buscando a otra persona.
  • Repetir especificaciones y comentarios sobre las expectativas del trabajo.
  • Negociar nuevamente las condiciones de contratación.

 

En definitiva, siempre que se busque relación entre precio-tiempo-calidad es preciso contratar los servicios de una agencia de traducción con experiencia y que sea confiable.

En sanscrit llevamos años realizando traducciones de todo tipo en manos de profesionales con el know how necesario para realizar trabajos de calidad al mejor precio posible.

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